Bibliopublicaciones

67 Biblioteca, cuyas consecuencias también sufrió ese laborioso empleado, pues fue suprimida la modesta plaza que allí ocupaba”. (p 170). El Boletín Bibliográfico de San Marcos publicó el “Catálogo de los periódicos nacionales existentes en la Biblioteca Nacional” en cuatro entregas después de solicitar autorización a la Biblioteca Nacional que accedieron gustosos, de acuerdo con el relato. Un número de especial significación en el Boletín Bibliográfico es el correspondiente a marzo de 1925, donde se rinde homenaje a Pedro Zulen. El contenido del Boletín incluye el trabajo de Jorge Basadre: “La herencia de Zulen”, Modesto Villavicencio: “El valor intelectual de Zulen”; se reproduce la nota publicada en el diario El Comercio: “El sepelio de Zulen” y se insertan como homenaje póstumo, artículos necrológicos, discursos y funeral. El Boletín Bibliográfico incluía, además de la relación de nuevos ingresos, estadística de lectores y obras consultadas, divididas en servicio diurno, servicio nocturno y servicio dominical, consignando también la relación de personal de la biblioteca: Director, Auxiliares (2), catalogadoras (4) y Bedeles (4). Todas las catalogadoras eran señoritas y todos los bedeles caballeros. El N° 5-6, de junio de 1926, consigna un trabajo de José Carlos Mariátegui sobre “Bernard Shaw”. Mariátegui colabora nuevamente con el Boletín con otro trabajo sobre “Waldo Frank”. El 13 de marzo de 1925, Mariátegui publicaría en la revista Mundial: "Para ningún estudio científico, literario o artístico ofrecen los anaqueles de la Biblioteca Nacional una bibliografía suficiente" y afirmaba, además: “La Biblioteca de la Universidad ha logrado ya superarla.” (Mariátegui, 1970). Mariátegui, por supuesto, se refería a la biblioteca de San Marcos, que había sido reorganizada y modernizado los procesos y servicios bibliotecarios. El Boletín Bibliográfico correspondiente a diciembre de 1926 incluye el Reglamento de la Biblioteca y detalla informaciones relacionadas a la Biblioteca de la Universidad correspondientes a los años 1923, 1924, 1925 y 1926, detalles como el nombramiento de los directores, la evaluación de la implementación del servicio nocturno y dominical, el presupuesto de la Biblioteca, el aumento de partidas para adquisición de libros y edición del Boletín Bibliográfico, entre otros. Carlos A. Romero publicó en el Boletín N° 2, Año V, 2° trimestre, de julio de 1927, su trabajo: “La Biblioteca de la Universidad Mayor de San Marcos y el bibliotecario Fray Diego Cisneros”, tantas veces reproducido por diversas publicaciones bibliotecológicas. En setiembre de 1927, el Boletín informa de las reformas que planea implementar para asumir una actitud más dinámica con

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