66 Una revisión bibliotecológica al Boletín Bibliográfico de San Marcos En términos bibliotecológicos, la trascendencia del Boletín Bibliográfico de San Marcos obedece a la orientación que le imprimieron primero Zulen y luego Basadre, ambos con formación en bibliotecología. Desde sus primeros números entendieron la necesidad de consignar y difundir información que no solo registrara la marcha de la biblioteca dentro de la universidad, sino que también era información de gran utilidad para otras bibliotecas. Qué hacían, cómo lo hacían, los recursos con los que contaban, cómo ordenar el conocimiento existente, el apoyo que pedían y recibían de fundaciones extranjeras, informes de bibliotecas extranjeras que difundían como ejemplos a seguir, premisas de cómo organizar bibliotecas y, por supuesto, bibliografías y hemerografías, muchos recursos de información elaborados por especialistas en distintas áreas del conocimiento. En la actualidad leemos el Boletín Bibliográfico como fuente fundamental para el análisis histórico del devenir de las bibliotecas peruanas. Revisemos, como si fueran fichas bibliográficas, los contenidos bibliotecarios del Boletín: El N° 1, de julio de 1923, describe las características que tendrá el catálogo-diccionario que se estaba implementando en ese momento en la biblioteca. Textualmente dice: “Estará hecho, pues, con la prolijidad indispensable para hallar una obra en todas las secciones posibles. Así, Relatividad se buscará en el cajón de la Rel; EINSTEIN, en Relatividad o en Einstein” (p 5) En el N° 4, de octubre de 1923, Enrique D. Tovar, se ocupa de la biografía y bibliografía de Carlos Prince (1836-1919) periodista, impresor y librero que editara el primer boletín bibliográfico de Lima entre los años de 1888 y 1901. Francisco García Calderón escribió en octubre de 1904 en el diario La Prensa, en su columna “Lecturas” un artículo referido a la reapertura de la Biblioteca de la universidad después del saqueo y destrucción por la ocupación chilena. En el N° 6, de diciembre de 1923, del Boletín Bibliográfico se reproduce el mencionado artículo bajo el título: “La apertura de nuestra Biblioteca en 1904”. (p 80-82) El N° 10-14, julio-noviembre de 1924, es rico en información sobre los avatares por los que atravesaba la Biblioteca Nacional para publicar el registro de sus fondos. Dice textualmente el Boletín: “Hace dos años que un diligente empleado de la Biblioteca Nacional, el señor Manuel Odriozola, efectuó la plausible labor de catalogar los periódicos nacionales que existen en ella. Su obra permanecía manuscrita sin poderse publicar a causa de las economías fiscales introducidas en el presupuesto de la
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