Aves sin nido

AVES SIN NIDO =========================== r===========~====i -Pues hijos, se me ha humillado como á un cualquiera, haciéndome botará las barbas los reales que me debía el tal indio Yupanqui, de que ustedes ya tienen noticia por lo que hablamos la otra tarde·. -¿Cómo?.... . -. ¿Qué? .. .. -Ya es ~nsoportable e.sto, mi cura, francamente; esto mismo ha pasado hoy conmigo,-repuso don Sebastian; y Estéfano, siempre lístn, dijo: -Es un ataque directo á nuestro cura y á nuestro gobernador, pero ..... . -No lo consentirém.o~! -repusieron· todos á una. -Debemos castigarlos, francamente;-dijo don Sebastian, y golpeando el suelo con el tacón de su bota, agregó: -Y estando las cosas calientitas ... -Sí, hijos; lo demás es dejarse meter los dedos á los ojos de la cara y uno no e.stá muerto;-apoyó el cura. -Resolvamos en el acto: ustedes dígan qué po– demos hacer;-dijo Escohedo acercándose á servir una copa, sin dar explicación alguna de este come– dimiento, p 3ro diciendo en voz .baja á Estéfano-¡Qué chambonazo! Dejaste la hotel la sin tapa. -Yo dirigiré la campaña; ¡qué caray!-gritó Es– téfano ardiendo en entusiasmo -Si ustedes quieren, tambien yó, francamente, estoy listo;-observó el gobernador. -Procedamos por partes;-aclaró el cura, reci– biendo de Escobedo la copa que le brindaba, y des-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx