Aves sin nido

62 AVES SIN NIDO La influencia ejercida por los curas es tal en es– tos lugares, que su palabra toca los límites del man– dato sagrado; y es tanta la ·docilidad de carácter del indio, que no obstante de que en el fondo de las ca– bañas, en la intimidad,' se critica ciertos actos de los párrocos con palabras veladas, el poder de la superstición conservada por éstos, avasalla todo ra– zonamiento y hace de su voz la ley de. los feligreses. · La casa de Estéfano Benites dista solo tres cua– dras de ]a parroquial; así que, el cura no tuvo mu– cho que aguardar y al oír el tropel salió á la puerta de la VÍ VÍenda á recibir á SU$ visitas. -Santas tardes cabalterazos; así me gusta l~ gen- . te, cumplida;-dijo el cura alargando la mano á unos y otros. -Para servir á usted, mi señor cura ;-contesta– ron todos en coro sacándose los sombreros. -Tomen ustedes asiento ....Por acá mi don Sebas– tián, ....don Estéfano, acomódense, caballeritos-dijo el cura Pascual señalando éste y aquel asiento, y haciendo lujo de amabilidad. -Gracias, así estamos bien. · -Mi cura, francamente, es usted m.uy ·am.able. -Pues, seffores, las cosas se desgalgan, y he te- . nido qmi molestar á ustedes;-continu6 el cura dan– do una vuelta como quien busca .algo. -No es molestia ninguna señor cura ;-repusie– ron todos con esa manera de hablar en coro que se usa entre la gente de provincia. -Sí~ señores; peroJ no hemos de habla~ á secas;

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