Aves sin nido

CLORINDA MATTO DE TURNER 57 -Sí, niñay, y dijo otras cosas para hacerme de- clarar -Y qué? -Tuve que declararle. -Qué cosa declaraste?-preguntó Juan .interesa- do en grado. que hizo reirá don Fernando y Lucía. -La verdad, claro. - Y qué verdad fué esa, habla;-insistió Yu- panqui. -Que Ja señora Lucía nos ha prestado la plata. -Le has dicho?- preguntó la señora· Marín con enojo alzando del suelo un pañuelo que dejó caer. -Sí, niñay; r.erdóname mi desobediencia, pero, de otro modo no me deja salir de su casa el tata ·cura;-respoIJdió Marcela eón ademán suplicante. -Mal hecho, muy mal hecho;-·dijo Lucía con– trariada y moviendo la cabeza. -Esto es más claro que lo del gobernador, hijá, porque si don Pascual se convino en trarisijir, qué te importa que sepa él ser tú. la dueño del dinero?- aclaró don Fernando. · -Así es, señor, y hasta el vuelto, dijo que otro día me lo daría; y quedó con tento de la gracia de Margarita, á quien dice que pronto la he de poner al servicio de la iglesia;-esplicó Marcela 'con llaneza. -A Margarita? Jesús!-dijo Lucía sin disimular su contrariedad. -Sí, niñay;-repuso Marcela tomando á Marga– rita de la mano y presentándola á don Fernando y su. esposa.

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