Aves sin nido
AVES SíN NIDO El cura Pascual tomó entonces cierto aire de gra- vedad y repuso: · --Se trata ...... de que la señora Lucía nos ha lla- mado para abogar por unos indios taimados, trampo– sos, que no quieren: pagar lo que deben; y para esto ha empleado palabras que, francamente, como dice don Sebastián, entendidas por los indios nos destru- . yen de hecho nuestras costumbres de reparto, mitas, pongas y demás ........ . --No*consentiremos! qué caráy!-gritaron Estéfa– no y todos los oyentes, y don Sebastián agregó con refinada malicia: --Y hasta ha propuesto el entierro gratuito para los pobres, y así, francamente, cómo se queda sin cumq_uib1ts nuestro párroco? La declaración no tuvo en el auditorio el efecto que produjo la perorata del cura Pascual; lo que és facil de explicarse atendiendo á que en el fondo había conveniencias de un yo fatal y ejecutivo. Sin embargo, habló Estéfano en nombre de todos con– cretándose á decir: -- ¡ V aya con las pretenciones de esos fo- · ranos! _.;...De una vez por todas debemos poner remedio á esas malas enseñanzas; es preciso botar de aquí á to– do forastero que venga sin deseos de apoyar nuestras costumbres; porque nosotros, fran~amente, somos hijos del pueblo;--dijo don Seba.stián alzando la voz con altanería y llegándose á la mesa para servir una copa al párroco.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx