Aves sin nido
286 AVES SlN NIDO detuvo. Sin embargo, sus pupilas tradujeron el abra– zo de dos almas que sueñan en confundirse para siempre. - Siéntese, pues; y ....••... ¿cómo· quedan los de Kíllac ?-preguntó Marín. -Bien, señor. -¿Se arregló el asunto de su padre?-¿salió Isi- dro, el pobre campanero? - Don Sebastian ha salido libre sin muchos tra– bajos, solo para Isidro necesité de otr.as diligencias por haber mediado auto de prisión, embargo y qué sé yó; así es que vengo con el corazón feliz despues de dejar cumplido su encargo don Fernando;-con– testó Manuel. -¡Hombre! es usted un cump~ido caballero.-·No pude mandarle la carta para Guzman, por no haber encontrado ni un correo en las postas del trán- sito. Y la autoridad política sigue ..... . -Mal, muy mal, don Fernando. Los primeros días; como cedacito nuevo. Despues, sé que, para la libertad de Estéfano, de Escobedo y de Verdejo, ·}\a recibido unas vaquillas. · -Está visto, amigo, no hay remedio; ~ dijo don Fernando levantándose. -¿Y qué le pareció mi perspicacia respecto al via– je fingido de Estéfano? -pregunt.ó Lucía á Manuel. - ¡Ah! ¡señora! ustedes nos ganarán siempre la partida en tratándose de malicia y conocimiento de las gentes. Para mí se ha hecho insoportable el tal sujeto;-repuso Manuel.
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