Aves sin nido

270 A V~ SIN N llJU ja bien contigo ......... decía doña Petronila cuando se presentó don Sebastian acompañado de un sir– viente de la casa. -¡Ohapaco!!-dijo doña Petronila echándole los brnzos al esposo. -Me ha ganado usted-exclamó Manuel. -¿Petruca ?-dijo don Sebastian correspondien- do el abrazo á su mujer, y dirigiéndose á Manuel, agregó: .-¿Con que no regresaste no? francamente, yo esperaba que fueras á traerme. -Don Sebastian, usted me ha ganado, pues, vine á dar la noticia á mi madre para qne no se sorpren– diese al verle derepente, y ya estaba para ir. -Bueno, bueno; ¿qué convidas Petruca? franca– mente que tengo una sé .... -Te haré una chabela, hay buena chicha y buen VlllO. -Mas que ~éa. -Ya que está usted en casa, le pediré su bendi- ción y su permiso, don Sebastian. -¿Cómo? no te entiendo, francamente. -Es usted mi segundo padre. Pienso pedir la mano de Margarita, lo que cortará más de raíz estas de– savenencias;-...-dijo con estudiada intención Manuel. - No desapruebo tus intenciones, Manuelito; francamente, la niñita es una perla, pero todavía es muy hualiua, y en estos tiempos ...... bonitos están los tiempos para casaca, francamente;- repu_so don Sebastian.

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