Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 257 y el pa.go de pasajes; - dij o don Fernando soltando el brazo de su esposa y señalando el salón. -A ver; ese maletón verde que venga por acá, Gavino!-- dijo Lucía dirigiéndose al sirviente que cargaba. - ¿Madrina, nos cambiamos traje? - pregunt6 Margarita aflojando las cintas de su sombrero. -Claro, hija, desde aquí ya no nos sirven las ba– tas de montar;- repuso Lucía sacando de su bolsillo un manojo de llaves con que fué á abrir el maletón, diciendo á su ahijada: -Ponte el vestido grís con lazos azules, Margari– .ta. Ese te sienta bien, y el color es aparente para viaje. -Sí, madrina, ¿y tú cuál te pones?-preguntó la huérfana. - Para mí siempre el negro, no hay vestido máS elegante que el negro para una señora. - ¡Y á tí que te viene tan bonito! -¡Lisonjera! á ver ese sombrero. En estos momentos llegaba un tren de carga pre– viniendo paso limpio con la voz de la campana. Al verlo Gavino comenzó á santiguarse diciendo.: -jSantísima Trinidad! .... ¡allí vá el diablo! ...... . ¿quién otro puede mover esto? ...... ¡'Supay! ¡Supay! Don Fernando que regresaba tocó la puerta y dijo:. - ¡Apurarse mucho! ¡Señora el tren no espera á nadie! -¡Jesús! ¡no vaya á dejarnos! .- exclamó Lucía
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