Aves sin nido

CLClUNDA MATTO DE TUR.NER 228 de la vela de sebo, darle tres chupetones seguidos y arrojar humo por boca y naríces, dijo: - ¡Sí! ellos salen pronto ...... yo iré á encontrarlos, así sea al confin del mundo! . . . . y léjos ya de Kíllac, léjos del teatro de la tragedia del 5 de Agosto, abriré mi corazón ante don Fernando, pediré la mano de Mar– garita, y una vez aceptado, fijando un plazo, seguiré con fé y aliento el término de la carrera que he abrazado. ¡Sí, sí! ¡estoy resuelto! ... confiaré á don Fernando, á Lucía, á mi Margarita, el secreto de mi nacimiento, porque esa confidencia asegurará mi fe- licidad; pero ......... ántes hablaré á mi generosa madre sobre cuya frente no puedo yo arrojar .......•. ni las sombrM siquiera de la deshonra. ¡Madre! ¡madre querida! ...... la fatalidad me colocó en tu d ' . . seno, y espues, •........ ¡ay. .. . . . . . . . m1 presencia torturó tu vida, refiej ándose en la terquedad de un padrastro! •.•...... Y, hoy que me siento hombre, ¿por qué no es para tí todo el calor de mis afectos? ... ¡ Margarita!! ........ . El primer rayo de Ja aurora apacible y sereno, penetró por los resquicios de la puerta y ventana del dormitorio de Manuel; que veló desde la tarde á la mafiana, de claro en claro, con el primer insomnio del amor y el deber.

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