Aves sin nido
206 AVES SIN NIDO recíprocas impresiones de Manuel y de Margarita. Manuel no era, no podía ser hijo de don Sebas– tian. -¿Quién será su padre?-pensó don Fernando,– puedo interrogarle de nuevo, exijirle una confidencia de amigo á amigo, obtener el secreto y tener el cam– po por mío; pero, es necesario respetar la prudente reser~a de este jóven; la ocasión llegará. - Y diri– giendo la palabra á Manuel dijo: -Gracias don Manuel; creo ser digno de su con– fianza; más . . . . . . volvamos á su solicitud. Decía usted ..... . - Que deseo me facilite usted la traslación de unos fondos á Lima y la colocación garantizada de ellos en una casa comercial. Con el mayor agrado, don Manuel adquiriremos · un<;>s libramientos para cualquiera de los Bancos: el de «La Providencia,» el de « L6ndres, México y Sud– América»; en fin, el que usted elija. -Será el de Lóndres. -¿Bien; y cuánto desea usted remitir? - Por ahora unos diez mil soles. Mas tarde será otro tanto, porque pienso realizar todas las propie- dades de acá;- repuso el j6vén~ · - Téngalo por hecho, querido don Manuel. Esta tarde puede usted dejar el dinero donde Salas, en mi nombre, y mañana tendrá usted todos sus libramien· tos. Ahora, permítame felicitarlo ·por su resolución. Muy bién pensado. Usted será un hombre útil al país como tantos otros que han ido de provincias á
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