Aves sin nido
CLORINDA MATTo bE TlJRNER 149 - Si, caballeros, me ·parece que no estarán uste– des descontentos;- respondió el Sub-prefecto. -¡Ahora sí! eso mismo les dije yo que convenía; -repuso Estéfano mirando á un lado y otro. - Y bien; debemos aprovechar de la estación pa- ra haeer nuestro repartito moderado ¿eh? en lo legal á mí no me gustan abusoR;-dijo el Coronel velando su intención y mirando los retratos del emp.apelado. -Sí, eso es justo, francamente, y así lo acostum– bran todos los sub-prefectos, mi Coronel;- dijo don Sebastian apoyando. - Sí, pues, ¿qué tiene eso? es ·costumbre, y tam– bien se proteje á los indios comprando aquí mismo; -opinó Escobedo que estaba presente. -¿Y sabe usía de las bullangas con don Fernan- do Marín?- preguntó Estéfano Benites, como para asegurarse de un punto de partida según la res– puesta. -Mucho que las sé; pero ustedes han sido mal.. .. aconsejados; ·esas cosas no se haceu así; para otra vez hay que ...... tener prudencia; - dijo el Sub- prefecto variand'O la primera forma de su pensa 0 miento, pues comprendió que iba á decir una incon– veniencia. · - Eso mismo les manifesté, usía; pero la culpa solamente la tiene el bribón del campanero que fué á tocar las campanas y alborotar la población; -ob 0 jetó Estéfano alcanzando la admiración de sus cole· gas, que dijeron: --Esa es la verd~d, como ya consta del juicio. lU
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