Aves sin nido

CtOR1NbA MAT'i'O DE 1 'URN.ER ca en boca; signado por acusación y prueba. Las explicaciones de mi conducta dadas á los estraños que me vean frecuentar la casa de don Fernando Maríu, no podrán ser satisfactorias por el momento, ni honrosos para mí los .comentarios que se hagan. Será, pues, necesario fortalecerse; iré tambien al 3a– crifi.cio para ser algún día digno de ella ,..... Dejaré de visitar la casa; pero, en qué mo,:nentos me impongo este alejamiento, ¡Dios mío! Cuando mi corazón pertenece á Margarita, cuando mi anhe– lo es poder purticipar de los arreglos que la señora Lucía proyecta para la buena educación de la huér– fana!! ¡Dolor del alma! tú te llamas Fatalidad, y yo soy tu hijo!. .. Al decir e'3tas últimas palabras cayó Manuel so– bre el sofá de su pequeño cuarto; y con la cabeza apoyada en las palmas de las manos y los codos so– bre las rodillas, permaneció como quien se abisma en los mares sin orilla de la duda y la meditación. Manuel, indudablemente que tenía un plan con– cebido en su cerebro, acaso dictado por su corazón; y ejecutarlo era la exijencia ineludible. Había comenzado {preparar el campo para reali– zar ese plan concebido por él. Un día, despues de reñidas vacilaciones, el sentL miento avasalló á la voluntad, y se dijo: -Séa tiempo de arrostrar todo comentario, y, esta noche voy. · Y por la primera vez, desde su llegada, puso es· 17

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