Aves sin nido
CLORINDA MATTO DE TURNER 105 y el pongo con los brazos cruzados, en ademán hu– milde, esperaba de pié junto al perro las órdenes de su amo. Cuando sintió pasos y vió á Manuel, el cura alzó un plato sopero y volcándolo tapó otro plato en que había un pich6n aderezado á la criolla, con dos to– mates partidos sobr.e las alas y una rama de perejil en el pico. -Señor cura-dijo Manuel al _entrar, descubrién– dose con política. -Jovencito Manuel ¿á qué feliz casualidad debo el gusto de verlo por acá?-repuso el cura. -La causa de mi venida no le debe ser descono– cida, señor cura; - respondió Manuel con sequedad y enfado, pues iba preparado á no usar de cumpli– mientos con el cura Pascual. . -Caballerito, .me sorprende usted;-dijo el cura variando de tono y levantando distraído un teriedor de la mesa. -Manuel que permanecía de pié tomó el primer asiento y contestó: -Sin preámbulos, ·señor cura: ta· asonada que ante noche ha cubierto de vergüenza y de luto este pueblo, es obra de usted ........ . -¿Qué dice usted, insolentito?-dijo el cura mo– viéndose en su asiento, sorprendido al oír por la primera vez un lenguaje gastado de igual á igual y en tono acusador. -Nada de calificativos, señor cura; acuérdese usted que, no es la sotana la que hace respetar al
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