El viajero que llega a Ollantaytambo desde el este, sigue el curso del río desde el fondo del valle, con una vista del nevado Verónica enmarcado por la gran «V» del perfil del valle. Una vez pasado el Fuerte de ’Inkapintay, el paisaje se oculta a los ojos a medida que se asciende hacia la Puerta de T’iyupunku, sin poderse prever qué se esconde tras de ella (Figs. 2.2 y 2.3). Desde aquí, todavía queda más de medio kilómetro antes de llegar al poblado (Fig. 2.4). Lo que el viajero inca debió encontrar a lo largo de este recorrido no puede ser reconstruido con mucha fidelidad, pero Squier, en su viaje desde el Cuzco y Urubamba, describe así su entrada a Ollantaytambo: Fig. 2.2. Planta y corte de T’iyupunku. 66
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