Picchu. Hacia el norte, otro camino avanzaba hacia el valle de Patakancha y se dirigía hacia el fresco valle de Lares, en el lado este de la vertiente. A lo largo de estos caminos se pueden ver elementos de la avanzada ingeniería vial de los incas que tanto admiró Cieza de León. El camino muy bien preservado que sale de Choqana se erige tras un muro de contención. Su estructura, pavimentada con lajas de piedra, asciende por la montaña con una pendiente constante, característica que le permite al caminante avanzar sin fatigarse. Donde la pendiente suave no se puede mantener debido a accidentes topográficos, se construyen peldaños para salvar los trechos más empinados. Los caminos en el valle fueron construidos perfectamente derechos donde la topografía así lo permitía. Si se encontraban pavimentados o no es algo que no puede ser determinado sin realizar una excavación. El puente colgante que cruza el Urubamba, con un pilar central masivo construido sobre un gran peñasco en el medio del río, así como sus sólidos estribos en cada orilla del mismo, son otras muestras de las habilidades constructivas de los incas. Parte integral del sistema de caminos eran los tampu descritos en la introducción de este libro. El sitio de Cacllaracay,7 entre Choqana y Pachar, tiene las características de un tampu, así como también las tiene Choqetakarpu, en el camino que lleva a Machu Picchu. Pachar, con su gran vestíbulo —de aproximadamente 25 por 25 metros por lado— pudo bien haber sido otro conjunto similar (Fig. 1.6) 41
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