que no se conoce lo suficiente acerca de la distribución y asociación de las características de la arquitectura inca y su relación con periodos históricos específicos. La mayoría de los sitios conocidos como construidos por un Inca determinado pudieron ser modificados en el tiempo y solo algunos de ellos han sido estudiados teniendo desde una perspectiva que considera la historia de su construcción con el fin de asegurar qué rasgos están asociados a fases constructivas concretas. Pero en los sitios donde tales fases constructivas han sido establecidas se desconoce, por lo general, quién fue el responsable de su ejecución y Ollantaytambo no es la excepción. Las pocas referencias a las actividades de construcción en Ollantaytambo encontradas en las crónicas de los siglos XV y XVI son vagas y no especifican qué fue construido por quién. Entonces, en ausencia de más evidencia documental y arqueológica, el atribuir edificios o complejos de edificios a un Inca gobernante en particular no puede basarse más que en especulaciones. Como se señaló en el capítulo 1, la fundación del Ollantaytambo inca es atribuida a Pachakuti (1438-1471), ya que se sabe que ordenó la construcción de edificios suntuosos. No es desatinado atribuirle a él la construcción de los caminos, el puente, el trazado del poblado y sus terrazas circundantes, así como el inicio de los trabajos en la ColinaSantuario. Al parecer, Pachakuti completó también los edificios que comenzó (Sarmiento de Gamboa 1943 [1572]: cap. XLI, 114), y puede asumirse que esta tarea incluyó los edificios en el poblado, varios depósitos y terrazas. Sin embargo, debido a la naturaleza compleja de los eventos constructivos en la Colina-Santuario, es difícil saber qué pudo ser construido exactamente en ese lugar en su tiempo. Según Cobo, Thupa ’Inka (1471-1493) construyó palacios en Ollantaytambo (1964 [1653]: vol. II, libro XII, cap. XV, 87); sin embargo, esta afirmación puede ser cuestionable. Los gobernantes incas no heredaban las propiedades de sus predecesores, ni siquiera en el caso de ser descendientes directos, puesto que se esperaba que cada Inca construyera y desarrollara las suyas propias. Se sabe que Thupa ’Inka estableció sus propiedades en Chinchero (Sarmiento de Gamboa 1943 [1572]: cap. LIV, 137) y Huayllabamba (Rostworowski 1970: 253, 285), 30 kilómetros río arriba de Ollantaytambo. Entonces, es dudoso que él hubiese construido palacios en una propiedad que no le pertenecía. 319
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