La Plaza de Manyaraki no tuvo siempre el mismo trazado que tiene hoy en día. A unos 1,10 metros frente a la fachada en el lado norte de la plaza y paralelos a ella se encuentran los restos de cimientos cuidadosamente elaborados de piedra cortada. Los cimientos alguna vez soportaron una estructura con entradas que se encontraban alineadas en su eje con las entradas de las estructuras E y F, existentes en la actualidad, pero son de proporciones más modestas (Fig. 14.17). Umbrales tallados en los cimientos son testigos de la existencia de estas puertas, así como de su ancho (véase también Gibaja 1984: 240). Si hubo también una entrada equivalente enfrente de la puerta de doble jamba que une las estructuras E y F es algo que ya no se puede verificar debido a que los cimientos fueron destruidos en este punto. A juzgar por el aparejo de la mampostería y la naturaleza de las piedras de los cimientos, el edificio fue, de manera probable, de piedra finamente cortada y encajada, similar en calidad a las que presenta el Recinto de los Diez Nichos en la Colina-Santuario. Fig. 14.17. Cimientos de piedras cortadas y bien engastadas frente a las estructuras aún conservadas en el lado norte de la Plaza de Manyaraki son testimonio de una estructura más temprana. El estrecho umbral de la entrada a la estructura más temprana se encuentra en el mismo eje del ancho umbral de la estructura construida posteriormente. La entrada actual a la Colina-Santuario, una puerta de doble jamba, alguna vez unió dos pares de edificios idénticos que cerraban el lado oeste de la plaza. El edificio del lado sur ha desaparecido y solo queda una tenue traza de estas estructuras. Los muros del otro edificio que dan a la plaza se 306
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