antiguo santuario, aún venerado, se dejó intacto (Ubbelohde-Doering 1966: 251). Fig. 14.1. Una roca verde, de probable carácter sagrado, fue cubierta por un muro rústico decorado con nichos poco artísticos. El lecho rocoso tallado Si Ubbelohde-Doering hubiese tenido tanto tiempo para estar en Ollantaytambo como lo tuvo el autor de este libro, hubiera encontrado más evidencias para apoyar su hipótesis. En primer lugar se puede mencionar el muy erosionado canal de agua tallado en el lecho rocoso (Fig. 14.2), que aún puede ser identificado en la parte superior del Templo del Sol. Este canal conduce al antiguo santuario, al cual estaba conectado de modo probable. En segundo lugar se encuentra el Segundo Muro, que fue construido de manera directa sobre piedras talladas preexistentes en el lecho rocoso (Fig. 14.3). Parte de esta talla es aún visible en la cara frontal del Bloque 2, mientras que el resto desaparece bajo este. A partir de la configuración de la parte visible del tallado, el autor piensa que esta sería la base de una fuente. Debido a que el muro no tiene propiamente cimientos, el Bloque 2, que cruza justo sobre la parte tallada, muestra cierto daño debido a la concentración de presión producida en los puntos de contacto con las pequeñas piedras usadas para golpearlo. El autor sospecha que los otros tallados en el lecho rocoso en el pequeño patio frente al muro se asocian con los tallados debajo de este. Por último, un muro de contención bajo, justo al norte del Bloque Suelto 2, está 289
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