Arquitectura y construcción incas

Fig. 13.21. El típico patrón de colapso estructural de las estructuras incas muestra que el segmento intermedio de los muros, en particular de los más largos, colapsa hacia el interior (debido a la inclinación de los muros), mientras que las esquinas permanecen intactas. Nótese la característica curvatura hacia el interior en el muro del lado derecho. Es notable que estas estacas esquineras se encuentren solo en estructuras de mampostería de barro y que en ocasiones sean reemplazadas por cilindros de piedra. El autor registró uno de estos cilindros en las ruinas de Qanchisraqay, en Pisaq (Fig. 13.22) y Vincent Lee le informó que en Choquequirao, en el valle de Apurímac, todos los «amarres de esquina» eran de piedra (comunicación personal). Por otro lado, y hasta donde se tiene conocimiento, no se han registrado estacas esquineras o cilindros de piedra en los edificios con mampostería de piedra cortada y engastada. Al interior del aparejo de las jambas de los nichos del tamaño de un portal en el lado oeste del santuario, en el farallón sobre la ColinaSantuario, se pueden observar ojetes de horquilla que sobresalen de los aparejos. El folklore popular cuenta que el Inca era atado a estos nichos con fines religiosos y de allí el nombre de ’Inkawatana. Se desconoce cuál era la función real de estos ojetes, pero no son una característica exclusiva del complejo de Ollantaytambo. Quienes visitan el Qorikancha, en el Cuzco, pueden notar la existencia de muchos de ellos alrededor del nicho del tamaño de un portal conocido como Tabernáculo. En los sitios de Sayaqmarka y Phuyupatamarka, los ojetes se encuentran en las entradas (Fig. 13.23), y aunque están construidos dentro de las jambas que miran al exterior, probablemente sustituían a los sujetadores cilíndricos. 283

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