bienes desde los diversos centros de producción a donde ellos fuesen necesarios. Mediante numerosas terrazas agrícolas, el desvío de ríos, reservorios para el almacenamiento de agua y miles de kilómetros de canales de irrigación, los incas incrementaron la cantidad de tierra cultivable y su productividad. Nuevos templos, palacios y propiedades reales completaban el programa de construcción. Red de caminos Al igual que los romanos, los incas fueron grandes constructores de caminos y, al igual que ellos, conectaron todos y cada uno de los puntos del imperio con vías extraordinariamente construidas. La extensión del sistema vial inca fue estimada por Hyslop en cerca de 40.000 kilómetros (1984: 224). Dos vías troncales, una a lo largo de la costa del Pacífico y la otra tras las laderas interiores de los Andes, se extendían interconectadas por numerosos caminos transversales. Si bien las vías incas no fueron construidas para el tráfico vehicular sino solo para el pedestre y el de llamas, fueron hechas para durar. Los caminos ubicados en el altiplano se encontraban pavimentados con lajas de piedra y habían cunetas que drenaban las aguas provenientes de las lluvias, protegiéndolos así de ser erosionados por las aguas. En las pendientes, los caminos se construían apoyados sobre muros de contención y, en los terrenos accidentados, los caminos eran escalonados, a menudo mediante peldaños que eran tallados directamente en las rocas del lugar. Algunas veces se horadaban peñascos ubicados en el trayecto para hacer túneles a través de ellos. En terrenos pantanosos, las vías se construían sobre calzadas elevadas y los riachuelos eran salvados mediante la colocación de piedras o troncos de árboles apoyados en estribos. En aquellos casos en los cuales había necesidad de cruzar ríos tempestuosos o de salvar desfiladeros profundos, los incas construían puentes de suspensión hechos con cuerdas fabricadas a partir de materiales vegetales y, en el caso de toparse con cursos de aguas más tranquilos, se usaban, a veces, puentes flotantes. A lo largo de las vías principales, aproximadamente a cada kilómetro, se podía encontrar un par de pequeñas chozas, una a cada lado de la vía, que se usaban para alojar a los mensajeros llamados chaski, los que llevaban mensajes de una estación a otra desde y hacia Cuzco. Noticias y órdenes viajaban rápidamente en el imperio inca. A razón de cerca de 250 kilómetros por día, a un mensaje de Lima le tomaba tan solo tres días alcanzar el Cuzco. No hay duda de que este sistema de mensajería ayudó a 27
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