Arquitectura y construcción incas

Capítulo 13 DETALLES DE DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN LOS CIMIENTOS Por regla, los constructores inca tuvieron gran cuidado en erigir sus edificios sobre cimientos sólidos. En terrenos inestables se colocaban cimientos de piedra sin cantear cuidadosamente apilados, dispuestos con y sin mortero, en una zanja de 30 a 50 centímetros de profundidad. En los lugares donde el autor pudo inspeccionar los cimientos, se encontró que tenían un grosor más ancho que el del muro que soportaban y que se extendían entre 8 y 15 centímetros desde ambas caras. En terrenos con lechos rocosos se tallaba una base horizontal en la piedra para proveer de un adecuado asiento para la hilada de base del muro. Si el muro era de piedra cortada y engastada, las piedras de la última hilada del cimiento eran parcialmente talladas para producir un mejor ajuste y se tallaban juntas de asentamiento en la hilada superior del cimiento para recibir la hilada de base del muro. En los lechos rocosos, se tallaban juntas de asentamiento individuales en la roca viva para acomodar cada una de las piedras de la hilada de base del muro. Estas sólidas prácticas de construcción requirieron, además, que el terreno cercano a los cimientos se encontrase apropiadamente drenado. El drenaje limitaba la expansión y contracción del terreno bajo los cimientos debido a los cambios estacionales de lluvia y temperatura, lo que reducía el daño que las variaciones en el terreno y los cimientos podían producir en la superestructura. El autor desconoce si los incas implementaron mecanismos de drenaje alrededor de sus cimientos, pero solo se sabe de unos muy pocos ejemplos en los cuales el daño en los edificios puede relacionarse con una falla en la cimentación. La Estructura F del complejo de Q’ellu Raqay es una de ellos. La gran fisura que recorre la altura completa de la fachada oeste del edificio —y que la atraviesa de arriba hacia abajo— fue producida posiblemente por problemas de asentamiento. 263

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