Arquitectura y construcción incas

Fig. 12.6. Las piedras cortadas visibles en la parte exterior de los muros de las kancha no son tan solo un recubrimiento, ya que ocupan cerca de la mitad de su ancho y proveen de una base sólida para una estructura hecha de mampostería de piedras sin cantear y mortero. ACABADO DE LOS MUROS Todos los edificios con mampostería de barro fueron enlucidos por dentro y por fuera, y a todo lo alto de los muros. El enlucido fue aplicado a los muros en dos capas, cada una de 2 a 4 centímetros de espesor. La primera capa rellenaba los intersticios entre las piedras y nivelaba la irregularidad entre ellas, hecho que brindaba una base relativamente continua para la aplicación del acabado final. En algunos casos excepcionales, el autor observó hasta tres capas de enlucido, como, por ejemplo, en el Depósito P4. Se sospecha que esta tercera capa debió ser aplicada para reparar el deterioro en una capa exterior previa, pero se requiere mayor investigación a fin de confirmar o rechazar esta hipótesis. En los depósitos B31 y B32, el enlucido exterior —al menos en la parte externa— se aplicaba al mismo tiempo que se construía el edificio. Los estrechos espacios, de 20 centímetros o menos, que separan las cámaras de almacenamiento se encuentran del todo acoplados por medio del enlucido, pero eso tendría una sencilla explicación: simplemente no existía espacio suficiente para aplicarlo una vez que se había terminado de construir. De manera similar, la fachada occidental del Depósito P4 fue enlucida al mismo tiempo que fue construida debido a que su ubicación en el borde de un promontorio rocoso no proporcionaba suficiente espacio para colocar un andamio. Pero, aun si la construcción y el enlucido simultáneo de los muros hubieran sido o no una práctica común, ambos presentan algunos aspectos intrigantes. Si los enlucidos incas fueron tan impermeables como el autor supone que debieron ser, los constructores debieron retardar el proceso de secado y endurecimiento del mortero mediante la retención de humedad dentro del muro, con lo que se lograba retrasar el proceso en que alcanza su integridad estructural. Además de dejar curar el mortero antes de aplicar el enlucido, los albañiles tuvieron dos razones adicionales para retrasar la aplicación de este último: en primer lugar, debían de dejar secar el muro para evitar que el enlucido no se descascare como consecuencia de la acción de la presión hidrostática y la del vapor provenientes del interior del muro; y, en segundo lugar, el enlucido, aplicado cuando los muros ya 260

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