Fig. 11.23. En Tiryns, una ranura en una sección de roca madre que parece ser una réplica de las dispuestas en patrón romboidal encontradas en el santuario de Inkamisana (Fig. 10.8). Los egipcios fueron maestros en el pulido de las piedras duras. Muchas de sus estatuas, obeliscos y sarcófagos fueron bruñidos hasta producir superficies que lucían casi como espejos. El pulido se usaba también en las construcciones: varios bloques de basalto verde oscuro en el Open Air Museum de Karnak, muestran —además de las clásicas marcas del golpeado— secciones pulidas cerca de los bordes de las caras. Estas secciones pulidas son muy parecidas a las que se encuentran en Ollantaytambo y sugieren que los albañiles egipcios también trataron de mejorar el engastado entre piedras incluso mediante la eliminación de las más mínimas imperfecciones. Gracias al trabajo pionero de Engelbach se han podido resolver muchos de los problemas asociados a cómo se realizó la extracción en las canteras y al corte de las piedras usando herramientas líticas. Sin embargo, muchas preguntas acerca de la tecnología lítica y técnicas de construcción tanto en el Viejo Mundo como en el Nuevo Mundo permanecen sin respuesta. Debido a que el autor comparte con Engelbach «[...] su reprensible hábito por la experimentación», su propuesta es que deben realizarse más experimentos acerca de los aspectos que aún no tienen respuesta satisfactoria como, por ejemplo, el transporte y manipulación de grandes bloques, el corte de las piedras mediante sierras, el engastado entre ellas, la erección de muros y el control de trazados y acabados. 251
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