El Bloque 44, de riolita y parcialmente tallado, descansa en una terraza cerca de la escalinata principal a la Fortaleza. Tiene un hoyo tallado en él de 4 centímetros de diámetro y 7 de profundidad (Fig. 10.9). Sus lados tienen estrías horizontales producto de la abrasión y la parte inferior es un hemisferio cóncavo, lo cual sugiere que el instrumento utilizado para perforar no era de forma tubular, sino una vara sólida. Este hoyo es único y no se repite en ninguna otra parte en Ollantaytambo. Otros agujeros no fueron perforados, sino martillados. En Ollantaytambo, como en otros asentamientos incas, pueden encontrarse numerosas horquillas de amarre, piedras planas con una perforación en uno de sus extremos. La mayor parte de estos elementos se ubican en los hastiales y posiblemente servían para amarrar las estructuras del techado. Otras horquillas se pueden observar en las jambas de los grandes nichos en ’Inkawatana. Las perforaciones en todas estas piezas muestran las marcas características del golpeado y son de forma bicónica. Se lograban mediante un proceso de golpeado que comenzaba por uno de los lados; a continuación se rotaba la piedra y se tallaba un segundo agujero cónico en el otro hasta que la porción que separaba ambos conos fuera lo suficientemente fina como para atravesarla (Fig. 10.10). 227
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