cortes aserrados, los cuales fueron producidos por abrasión y no por martillado. Las ranuras existentes, producto de cortes inacabados, miden cerca de 2,5 milímetros de ancho, lo que sugiere que algún tipo de herramienta cortante fue usada separar la piedra. Si fue un instrumento cortante, es indiscutible que fue una cuchilla y no una cuerda o alambre, puesto que la curvatura de los cortes es contraria a la que se hubiese obtenido con una cuerda. Si se jalara de una cuerda de un lado para otro en un bloque, se produciría una marca convexa en relación con la parte superior. En consecuencia, solo una herramienta rígida pudo haber producido las marcas cóncavas observadas. No lejos de la Fortaleza, en el santuario de ’Inkamisana, existe una plataforma rocosa decorada con un patrón romboidal grabado en la piedra. Las líneas que definen los romboides están hechas mediante dos delgadas ranuras paralelas, cada una de casi 2,5 milímetros de ancho y 8 milímetros de profundidad, con una pequeña cresta de 5 milímetros de ancho entre ellas, la cual está rota en la actualidad (Fig. 10.8). Las ranuras no fueron hechas por un corte continuo, sino en varias secciones de entre 25 y 30 centímetros de longitud. Esto implica que la herramienta —hoja de sierra o lima— debió de ser muy corta y más que los cortes, ya que para producirlos es necesario un movimiento de vaivén a lo largo de los mismos. Uno de los cortes en el patrón romboidal consiste de una incisión simple de 8 milímetros de ancho y 10 milímetros de profundidad. Probablemente fue hecho con un instrumento similar al utilizado para los cortes más delgados, con la diferencia de que debió ser más ancho. A entender del autor, no se han encontrado aún herramientas que se ajusten a la descripción sugerida por las marcas; por tanto, las inferencias acerca del 225
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