de muchas rocas lanzadas desde lo alto. Esta hipótesis se confirma por dos razones: la primera es la existencia de un bloque que permanece atascado en la pendiente (Fig. 6.3) y la segunda por que, después de él, hay un pequeña prominencia en la que no pudo acumularse suficiente agua como para hacer un canal. Los guías de Squier lo llevaron por un camino que pasaba por las ruinas de Soq’amarka, ’Inkaraqay y Ñawinpata —que no menciona en su relato — en dirección a la cantera norte, conocida como Mullup’ukru, y sobre la ladera oeste, del barranco en dirección a la cantera oeste, conocida localmente como Kantirayoq. La tradición oral cuenta, como en el tiempo de Squier, que la cantera oeste fue la cantera «real» de Ollantaytambo, a pesar de no encontrarse allí la riolita rosada que caracteriza a las estructuras principales de la Fortaleza. Una solitaria e inconclusa piedra de molino, abandonada en el camino que lleva a la cantera oeste, da fe de la presencia colonial en las canteras. Debido a la severa erosión en la ladera occidental, no es claro cómo esta cantera se conectaba con la red de caminos ubicada más abajo. La rampa que sale de Kantirayoq termina en el tercio superior de la ladera. ¿Existía otro resbaladero por donde se llevaran los bloques hasta Mullup’ukru? Tres enormes bloques alineados parecen sugerir que así fue, pero dado que estos bloques no muestran señales de haber sido trabajados, es muy probable que su posición sea un hecho puramente accidental. Diversas secciones de muros de contención en esta área ofrecen la posibilidad de que el camino que alguna vez conformaron fue el que conectó Kantirayoq con Mullup’ukru. En la apacible luz del ocaso se puede observar de manera clara un trazado zigzagueante en la ladera oeste. Squier y su grupo no pasaron por la cantera sur de Sirkusirkuyoq, que se ubica 250 metros por encima de la cantera norte y a la cual se accede por un camino inca ubicado en la pendiente oriental de la quebrada y que se ramifica desde el paso seguido por Squier, a cerca de 150 metros de las ruinas de ’Inkaraqay. LA INFRAESTRUCTURA La elaborada red de caminos o rampas construidos por los incas para llegar hasta las canteras y las diferentes áreas de extracción tiene una longitud total de casi 8,8 kilómetros. Estos caminos fueron determinados de manera fácil gracias a los numerosos bloques abandonados y dispersos a lo largo de la ruta que une las canteras con las áreas de construcción en 167
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