superior del muro original como una repisa para las vigas del segundo piso» (1980: 70). Sin embargo, si la segunda planta era una adición posterior, entonces debería ser visible una junta horizontal —que representaría esta junta de construcción— en las fachadas norte y sur a la altura de la segunda planta, pero esta no se percibe en ninguna parte. Con respecto a la fachada este, una sección a través del muro este muestra que el nicho interior se relaciona estructuralmente con los dos nichos altos del lado externo. Si la fachada este fue una adición posterior, entonces no fue una simple superposición, sino que debió de haber requerido una remodelación radical del muro original. La arquitectura La Plaza I y los extraordinarios alineamientos este y oeste de la Estructura E con las estructuras A y B hacen pensar que debió de existir un plan maestro de construcción para el complejo de Q’ellu Raqay. Sin embargo, la irregular adición de la Estructura C1W, el extraño muro que separa C1W de C1E, las notorias juntas de construcción y el contraste entre la anodina arquitectura de las estructuras A y B y la, más bien, exuberante de las estructuras D, E, F y G, hacen pensar que Q’ellu Raqay no fue construido de una sola vez, sino por etapas con diferentes programas. La complejidad de los muros a lo largo de la depresión y de las estructuras D, E, F y G, con sus nichos dentro de nichos, las ventanas insertadas en el interior de ellos y los altos nichos de doble jamba en el lado este de la Estructura F y en la «garita» G colocan a estas construcciones y los muros del Callejón fuera de las sobrias expresiones de arquitectura prevalecientes en Ollantaytambo. Sin embargo, como hacía notar Sawyer, estas estructuras tienen cierta afinidad en diseño con el llamado Templo del Agua y sus estructuras anexas que se encuentran inmediatamente al norte de Manyaraki (1980: 71). 137
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