exactamente en posición opuesta a los gruesos muros que separan las celdas. Las celdas siguen un patrón regular, con la excepción de dos en el extremo sur. Comparten una planta casi cuadrangular, con un nicho de escala humana que encierra otro más pequeño a su vez en los muros posterior y norte, y otro nicho pequeño en el muro sur (Fig. 4.7). Hoy en día, los pisos de las celdas se encuentran a cerca de 40 centímetros sobre el nivel del terreno donde se asientan y ascienden suavemente siguiendo la pendiente del lugar. El muro fue construido sin mucho cuidado, con piedras sin cantear unidas con un grueso mortero arcilloso y fue cubierto con dos capas de enlucido de arcilla. Las esquinas fueron construidas sin seguir la acostumbrada técnica de intercalar «cabeza y soga», y las divisiones gruesas que separan las celdas se amarran ocasionalmente con el aparejo del muro posterior contra el cual se apoyan. El enlucido fue aplicado de manera descuidada, al parecer sin la intención de dar un buen acabado (Fig. 4.8), pero, a pesar de la mala calidad de este, su sola dimensión y la estructura repetitiva del muro impresiona a quienes visitan el lugar. La inusual arquitectura, la escala del muro y sus celdas, así como el color amarillo oscuro de su enlucido, producen cierto sentido de intimidad al lugar. Fig. 4.6. Plano del Segmento de Muro I. 130
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