Arquitectura y construcción incas

interrumpido después del tercer nivel, sin restos visibles que demuestren que alguna vez existió alguna conexión con la siguiente terraza. Las dos terrazas siguientes se conectan nuevamente mediante rampas, pero solo hacia el lado oeste de la depresión. Tal vez no sea sorprendente que los muros de las terrazas que flanquean la quebrada tanto al este como al oeste sean paralelos entre sí y con las calles transversales del poblado, lo cual establece una estrecha relación entre el poblado y las divisiones del terreno al sur de él. Lo más impresionante de la zona del Callejón es su microclima. La temperatura del aire en la parte baja de la depresión es 2 grados centígrados a 3 grados centígrados por encima de la correspondiente a las terrazas más altas debido a que esta zona se encuentra bien protegida de los fuertes vientos vespertinos que soplan sobre el abanico aluvial y también porque los muros de contención laterales absorben, y luego expulsan, mucha de la radiación solar que reciben. Aún siendo pequeño, este incremento de la temperatura pudo tener efectos en la ampliación de la estación de cultivo, o habría permitido el crecimiento de plantas que, de otra manera, no se encontrarían en la altitud de Ollantaytambo. Wayna Qhapaq, el undécimo Inca, cultivó plantas exóticas —tales como maní, ají, coca, camote y algodón— en su propiedad de Urubamba, otro sitio inca cerca de 18 kilómetros río arriba de Ollantaytambo (Villanueva 1970: 37-39). Aunque la tierra cultivada en ese caso era plana y no se beneficiaba de ningún microclima particular, esos cultivos indican que el Inca, el principal agricultor de un pueblo de agricultores, llevó a cabo experimentos agrícolas. Entonces, es posible también que Pachakuti usara el Callejón para experimentar con plantas provenientes de zonas de menor altitud. 127

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