como una parte integrante del complejo, como cualquiera de las otras estructuras (Fig. 3.24). Tiene más de 350 metros de longitud y se levanta cerca de 50 metros sobre el nivel del valle hasta la base del Muro de los Seis Monolitos, con una pendiente suave y continua de 8 grados. Un gran muro de contención sostiene la masa de la gran rampa y, cerca de la cúspide, alcanza la soberbia altura de 16 metros. Lo que aparece como una rampa secundaria que se orienta en dirección opuesta a ’Araqhama alguna vez se encontraba con la rampa principal cerca de su extremo superior. Se desconoce, sin embargo, cómo era la conexión entre ambas, ya que el muro de contención de la rampa secundaria ha colapsado en su extremo superior. Tampoco se sabe dónde empezaba esta segunda rampa, puesto que el extremo inferior ha desaparecido. Esta sección debió de ser muy empinada y quizá pudo haberse ascendido mediante zigzags sucesivos para salvar la pendiente inicial. Se desconoce el propósito original de esta rampa, pero pudo ser usada para el transporte de bloques de tufo soldado, que, según el autor, pudieron ser arrastrados a través de los ríos Patakancha y Urubamba. Esta rampa pudo haber significado un acceso más directo a los ríos que la rampa principal. Hoy en día obstruyen la rampa principal pequeñas construcciones en ruinas. Es muy probable que estas fueran hechas en tiempos de Manqo ’Inka para evitar un fácil acceso de los españoles a la Fortaleza. Fig. 3.24. La rampa en el flanco suroeste de la Colina-Santuario —sobre la cual eran llevados los bloques hasta el lugar de la obra— es, en sí misma, una obra tan importante y relevante como cualquiera de las otras estructuras del complejo de Ollantaytambo. LOS BLOQUES SUELTOS Numerosos bloques de piedra pueden encontrarse esparcidos en el lugar y aparecen en diferentes etapas de trabajo: desde naturales, parcialmente 122
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