Fig. 3.19. Una repisa para recibir el envigado del piso aparece a lo largo del muro posterior del Edificio J de la Colina-Santuario, indicador inequívoco de que esta construcción tuvo un segundo piso. El Edificio K presenta un gran número de nichos —Llanos lo llamó la Habitación de los Veintiséis Nichos—, 19 de los cuales se encuentran dispuestos de forma escalonada en dos filas en la cara del muro posterior (Fig. 3.20); hay uno en cada uno de los muros más cortos y cinco entre las entradas del muro frontal. Los nichos dispuestos escalonadamente no son raros en la arquitectura inca, pero, con un ancho de tan solo 1,45 metros, este edificio denota ser extremadamente angosto. Es muy semejante al Edificio M, cuyo ancho de 1,24 metros lo hace ser aún más estrecho. Si los incas usaron los nichos como espacios de almacenamiento, estos edificios parecen haber sido corredores diseñados para dar acceso a esos nichos y a los objetos colocados en ellos. El espacio trapezoidal entre los edificios J y K fue, quizá, un patio abierto. En el lado más angosto de este, Llanos despejó un pequeño espacio, marcado como H en su informe, que no puede ser identificado hoy en día (1936: 126). Los edificios E1 y N se destacan por sus plantas casi cuadradas. El Edificio E1 se encuentra prácticamente reducido a sus cimientos, así que solo se puede especular sobre su apariencia original. Por el contrario, el Edificio N solo ha perdido el techo y los dinteles sobre la entrada de acceso y ventanas altas. A primera vista, se parece al tipo A definido por Gasparini y Margolies, esto es, la más sencilla de todas las viviendas. Como los edificios de este tipo, tiene una sola entrada y un techo a cuatro 116
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx