Fig. 3.10. El Recinto de los Diez Nichos. Fig. 3.11. El magnífico Muro de los Seis Monolitos, la joya de Ollantaytambo. Si en la bifurcación el visitante escogió seguir la escalera principal, habría dejado el anfiteatro abierto para adentrarse en un grupo de escaleras más privado, estrecho y sinuoso. Luego de pasar las entradas a diversas viviendas, debió de haber alcanzado la parte superior de la escalera, que termina en un pequeño espacio abierto en el centro del Sector Medio (Fig. 3.12). Desde aquí pudo haber tenido una vista de las fuentes cercanas (f1) y, a continuación, de sus ductos de drenaje a lo largo de un estrecho callejón que se dirige de regreso al Sector del Templo, pudo haber descendido por una escalinata estrecha e inclinada hacia otra fuente (f2) ubicada en su extremo inferior o haber doblado hacia el noroeste en dirección a un patio abierto y escalonado, y ascendido otra estrecha escalera hacia la puerta en la muralla occidental. 109
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