93 Calores El sol cae perpendicular sobre las cabezas, atraviesa los sombreros y las gorras, llega al corazón y lo conmueve. A algunos pasos hay un algarrobo con sus ramas mansas inventando la sombra, pero luego hay asfalto y las calles desiertas del mediodía. El calor sigue aumentando y parece que volara en lenguas de fuego en ese cielo azul sin nubes ni pájaros. Allá en nuestros predios, monte adentro, hay calores y humedales y lluvias interminables, tenemos lagunas, ríos, lodazales, barcos hundidos en la memoria, recuerdos de buenos tiempos, de teatros, de distintos idiomas. Volveremos con la luz de la razón, con nuestras propias fuerzas y no habrá adversario que nos detenga. Y hablaremos esta lengua y las de nuestros ancestros.
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