63 Bajo el mismo sol Hay quienes comparan a la selva con el maravilloso paraíso de los libros y a las ciudades con el infierno y sus espantosos demonios. Se equivocan, y bastante. Se quiere a la tierra donde se nace, la llevamos en el corazón y vive en nuestros sueños. La trabajamos con esmero, es nuestra primera madre. Son afuerinos los que la dañan, pescan con dinamita en nuestros ríos, talan nuestros bosques, se llevan las mejores maderas, buscan oro, desesperados, traen sus licores, sus rifles y sus balas. Son la maldad caminando, matan a nuestra gente y desaparecen tranquilos en los vericuetos de las megápolis.
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