61 El jaguar melánico El jaguar melánico de la selva del Perú se confunde con la misma noche. En la oscuridad, solo se escuchan apenas los llamados de los insectos. El jaguar aguarda en los matorrales, sus ojos brillantes están casi cerrados y sus oídos atentos al caminar de las presas cuyo destino es la muerte en sus poderosas fauces. Nada salva a los condenados, ni los ríos con sus poderosas aguas. El jaguar melánico es rapidísimo, no teme internarse en las corrientes y puede nadar con las presas entre dientes. Busca un claro del bosque y satisface su hambre. Se queda dormido con las luces del día.
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