43 Recordar y olvidar No recuerdo nada de lo soñado, veo en el horizonte alas de pájaros, o no las veo, solo recuerdo sus nombres. He vivido con mi padre y con mi madre y ahora son solamente sombras que acuden en la claridad de las noches. Ni cariño ni severidad han dejado huellas, pero sí la yuca masticada lentamente por mi abuela y otras venerables como ella, que hacían el masato durante horas, antes de ingerirlo en el ritual del mediodía. He crecido con los resistentes motelos en las orillas de los ríos de mi selva y como ellos marcho por la vida demorándome en los recodos. Voy lento porque estoy apurado en gozar toda la belleza de la tierra.
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