35 Dos serpientes Vengo de la luz. Me he transformado. Allá no hay palabras, sino colores, todos los matices, una sensación de euforia, de vivir por un instante en el comienzo del mundo, en esa trabazón de dos serpientes enlazadas que contienen el tiempo y las flores y los pájaros y los ríos que salen por sus ojos luminosos e infunden alegría a cada uno de nuestros pasos en el aire. El misterio es cosa divina, no puede explicarse, las palabras no alcanzan. Solo el silencio sirve en algo y el rumor del mar en todas las constelaciones.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx