Amazonas : el lenguaje de las aguas

34 Duende Salgo de mí mismo. Me desdoblo y me observo yacente con un libro en la mano en la penumbra de mil y una noches queriendo saberlo todo con la inteligencia que traemos los hombres al mundo. Me guía el chamán, emisario de Dios en los bosques apartados de la tierra. Percibo los inútiles esfuerzos de la razón por comprender la conducta de la gente, los misterios admitidos por la ciencia, el comportamiento de los pájaros y los peces. Solo el corazón entiende por qué vuela mi pensamiento, por qué las tortugas de los ríos y del mar me llaman duende.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx