Amazonas : el lenguaje de las aguas

21 El presente eterno Que cada uno habite su territorio y no vaya a quedarse en otros lares, es algo atávico que viene de las cavernas y está vivo en nuestra sangre y nuestros genes. Entregamos la sal de los cerros y nos ofrecen machetes y cuchillos. Les damos trabajo en el bosque, nos ofenden con monedas deleznables que apenas sirven. Pero ellos vienen y se quedan, se hacen dueños de la tierra y tienen rifles y un Dios supremo que permanece oculto en la inmensidad celeste. Pero nos mezclamos, inevitablemente se parecen a nosotros, tienen niños a los que adoran, y luego van a punto indefinido de lo que vendrá, de lo que nadie sabe. ¡Qué diferentes también! Volvemos a los tiempos primordiales, lo que ocurrirá ya pasó alguna vez porque el tiempo presente es eterno y circular, absolutamente circular en la cabeza y en los corazones de mujeres y varones.

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