20 Cerros de la sal El aire huele a sal porque viene de esos cerros, ahí vivieron nuestros padres, abuelos y bisabuelos. Velo tu descanso sin las prisas que coronan los días. Nuestro bote se desliza como negra serpiente en la claridad de la mañana, con las aguas mansas y los pájaros en el cielo con dos nubes. En esa duermevela abres los ojos y sonríes, mis ojos cambian de color, contentos, sintiéndote a mi lado en la hermosa travesía. Hay monos en los árboles y gente con aparejos de pesca en las orillas.
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