Amazonas : el lenguaje de las aguas

125 Jamás olvido que te debo la vida Te veo venir por el aire y amusgo los ojos del corazón en medio de la selva oscura para palpar los mínimos detalles de tu rostro amado. Siento tu aliento cruzando los tiempos y te ofrezco mi gratitud que recibes complacida. Todo lo bueno que acaso hago lo pongo a tus pies como una ofrenda. Soy afortunado, me digo a mí mismo, el más venturoso de estos inhóspitos parajes. Contigo soy otra vez uno en todos los lugares.

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