123 Aguacero Hay truenos y relámpagos donde antes estuvo el cielo estrellado. Se desata la lluvia, abrupta, desesperada, un castigo sobre las piedras y guijarros y la gente que busca los rincones guarecidos. Espectáculo de destrucción interminable, se escuchan los aldabonazos de Dios sobre las puertas de madera de las casas señoriales, las tejas que han traído los humildes de la montaña y los corrales donde tiritan las gallinas y los pavos. Es el daño que se prolonga toda la noche, y no cesa cuando se abre el día con una luz tenue. Quédate mirando el aguacero detrás de la ventana. Habrá un momento en que acabará y el cielo será azul, y saldrán los pájaros de sus escondrijos y las tortugas y los niños con su algarabía y sus gritos y sus llantos.
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