Alicia a través del espejo
Alicia rió con gusto, pero se las arregló para disimular las carcajadas con una tosecita por miedo a herir sus sentimientos. -¿Estoy algo pálido? -preguntó Tweedledum, acercándose para que le ciñera el yelmo (yelmo, lo llamaba él, aunque pareciera más bien una cacerola...) -Bueno... si... un poco -le aseguró Alicia con amabilidad. -La verdad es que generalmente soy una persona de mucho valor -continuó Tweedledum en voz baja- lo que ocurre es que hoy tengo un dolor de cabeza... -Y yo, ¡un dolor de muelas! -dijo Tweedledee que había oído el comentario-. Me encuentro mucho peor que tú. -En ese caso, sería mucho mejor que no os pelearais hoy -les dijo Alicia, pensando que se le presentaba una buena oportunidad para reconciliarlos.
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