Alicia a través del espejo
hubiese sido así, entonces lo sería; y siéndolo, quizá lo fuera; pero como no fue así tampoco lo es asá. ¡Es lógico! -Estaba pensando -dijo Alicia muy cortésmente- en cuál sería la mejor manera de salir de este bosque: se está poniendo muy oscuro. ¿Querríais vosotros indicarme cuál es el camino! Pero los dos gordezuelos tan sólo se miraron, sonriendo ladinos. Tanto se parecían a dos colegiales grandullones que Alicia se encontró de golpe señalando con el dedo a Tweedledum y llamándole: -¡Alumno número uno! -¡De ninguna manera! -se apresuró a gritar Tweedledum cerrando la boca luego con la misma brusquedad. -¡Alumno número dos! -continuó Alicia, señalando esta vez a Tweedledee, segura de que iba a responderle en seguida gritando “¡Por el contrario!” como en efecto sucedió.
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