Alicia a través del espejo
-¿Y pueden hablar también las demás flores? -Tan bien como tú -replicó el iris-, y desde luego bastante más alto que tú. -Por cortesía no nos corresponde a nosotras hablar primero, ¿no es verdad? -dijo la rosa-. Pero ya me estaba yo preguntando cuándo ibas a hablar de una vez, pues me decía: “por la cara que tiene, a esta chica no debe faltarle el seso, aunque no parezca tampoco muy inteligente”. De todas formas tienes el color adecuado y eso es, después de todo, lo que más importa. -A mí me trae sin cuidado el color que tenga - observó el lirio-. Lo que es una lástima es que no tenga los pétalos un poco más ondulados, pues estaría mucho mejor. A Alicia no le estaba gustando tanta crítica, de forma que se puso a preguntarles cosas: -¿A vosotras no os da miedo estar plantadas aquí solas sin nadie que os cuide?
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