Alicia a través del espejo
con fuegos de artificio en la cabeza. En cuanto a las botellas, cada una se hizo con un par de platos que se ajustaron apresuradamente al costado, a modo de alas, y de esta guisa, con unos tenedores haciéndoles las veces de patas, comenzaron a revolotear en todas direcciones. -¡Si hasta parecen pájaros! -logró pensar Alicia a pesar de la increíble confusión que empezaba a invadirlo todo. En este momento, Alicia oyó que alguien soltaba una carcajada aguardentosa a su lado y se volvió para ver qué le podía estar sucediendo a la Reina blanca; pero en vez de la Reina lo que estaba sentado a su lado era la pierna de cordero. -¡Aquí estoy! -gritó una voz
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