Alicia a través del espejo

decía: ¡En la mano llevo el cetro y sobre la cabeza la corona! ¡Vengan a mí las criaturas del espejo, sean ellas las que fueren! ¡Vengan y coman todas conmigo, con la Reina roja y la Reina blanca! Y cientos de voces se unieron entonces coreando: ¡llenad las copas hasta rebosar! ¡Adornad las mesas de botones y salvado! ¡Poned, gatos en el café y ratones en el té! ¡Y libemos por la Reina Alicia, no menos de treinta veces tres! Siguió luego un confuso barullo de “vivas” y de brindis y Alicia pensó: -Treinta veces tres son noventa, ¿me pregunto si alguien estará

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx