Alicia a través del espejo

caballero-. Verás, me dije a mí mismo: “la única dificultad está en los pies, pues la cabeza ya está de por sí por encima”. Así pues, primero coloco la cabeza por encima de la cerca ..., y así queda asegurada ésta a suficiente altura..,, y luego me pongo cabeza abajo..., y entonces son los pies los que quedan a suficiente altura, como verás..., y de esta forma, ¡paso la cerca! ¿Comprendes? -Sí, supongo que lograría pasar la cerca después de esa operación -asintió Alicia pensativamente- pero, ¿no cree usted que resulta algo difícil de ejecutar? -No lo he probado aún -declaró con gravedad el caballero- así que no puedo asegurarlo..., pero me temo que algo difícil sí sería. El darse cuenta de esto pareció molestarle tanto que Alicia se decidió a cambiar apresuradamente de tema. -¡Qué curioso yelmo el suyo! -dijo, prodigando

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