Alicia a través del espejo

-Si, es una colmena excelente -explicó el caballero, con voz en la que se reflejaba su descontento- es de la mejor calidad, pero ni una sola abeja se ha acercado a ella. Y la otra cosa que llevo ahí es una trampa para ratones. Supongo que lo que pasa es que los ratones espantan a las abejas..., o que las abejas espantan a los ratones..., no sé muy bien cuál de los dos tiene la culpa. -Me estaba precisamente preguntando para qué serviría la trampa para ratones -dijo Alicia-. No es muy probable que haya ratones por el lomo del caballo. -No será probable, quizá -contestó el caballero pero, ¿y si viniera alguno?, no me gustaría que anduviera correteando por ahí. -Verás -continuó diciendo después de una pausa-lo mejor es estar preparado para todo. Esa es también la razón por la que el caballo lleva esos brazaletes en las patas. -Pero, ¿para qué sirven? -preguntó Alicia con

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